Confundir, engañar, fingir, ser astuto.
Todas estas premisas son fundamentales para vencer a tu enemigo en la partida.
Anoche, para satisfacción de la parroquia sevillista, fueron fundamentales para que este Sevilla, semifinalista de la copa del Rey por tercera vez consecutiva, se alzara con la victoria en el partido que le enfrentó a uno de los mejores equipos de la 1ª división española.
Y lo hizo con una solvencia tal que ni los más optimistas del lugar eran capaces de adivinar.
Manzano ejerció ayer de comandante en jefe en una operación estratégica que sorprendió a propios y extraños.
Para eso está. Para tomar decisiones y ponerlas en práctica.

A nadie se le escapa que este equipo necesita buscar alternativas al eterno juego por bandas. Se lleva pernoctando en el error demasiado tiempo utilizalandolas permanentemente, aún sabiendo que el rival de turno te coloca en las mismas un muro en cada partido.
Pero no se equivoquen, las bandas siguen existiendo, no han desaparecido.
Anoche los propietarios de las mismas no fueron los Navas, Perotti o Capel.
En su lugar, fueron Cáceres y Dabo los que hicieron una autentica autopista de ese terreno normalmente reservado para los habituales extremos sevillistas.
Los hombres de Garrido, entrenador del submarino amarillo, fueron sorprendidos y desubicados de sus posiciones habituales.
El propio técnico amarillo se vio superado por la manifiesta superioridad sevillista en todas las parcelas del campo.
La clave, tener la pelota y el dominio del partido, contrarrestando el juego interior del Villarreal con una defensa de 5 y donde todos rayaron a un gran nivel.
Mención especial para el debut del catalán Sergio Sánchez tras un año sin jugar.
Meritorio su partido a pesar de su inactividad. Bien colocado y ejerciendo liderazgo.
Inmensa alegría para el Sevillismo.
Pronto regresará también el comandante Drago. De volver con las mismas sensaciones que el ex del Español muchos de los problemas defensivos podrían ser subsanados.
El medio campo sevillista fue netamente superior al de los castellonenses, tanto en juego como cuantitativamente hablando.
Anoche el Sevilla jugó como un equipo, solidario en el trabajo, constante en las ayudas y disciplinado en sus funciones.
Partido que sirvió para reivindicarse a algunos futbolistas de la 1ª plantilla sevillista y que quizás nos haga reflexionar sobre si el nivel que hasta ahora estaban mostrando no era problema estrictamente de actitud o de aptitud.
Providencial Javi Varas en la 1ª mitad. Tuvo poco trabajo pero su concentración fue máxima durante todo el partido.
Gran partido de Dabo y Cáceres, subiendo las bandas una y otra vez siendo su trabajo fundamentales tanto en defensa como en ataque.
Muy serio y concentrado Fernando Navarro. Buen partido el del catalán.
Zokora y Renato entendieron a la perfección su rol en el partido de anoche, neutralizando en la parcela ancha el juego interior que el Villarreal practica.
Inmenso, una vez más, Álvaro Negredo.

No marcó, tampoco hizo falta, aunque desaprovechó un mano a mano con Diego Lopez que mandó al limbo y que hubiese puesto la guinda a su partido.
Y permitidme que para finalizar, vuelva a destacar de nuevo y van unas cuantas al mediocentro africano, Ndri Romaric.
Está adquiriendo galones, se sabe importante y por fín parece que está cogiendo el toro por los cuernos.
Pide una vez y otra el balón, y no solo cuando está parado, también cuando el Sevilla proyecta su ofensiva al marco contrario.
Excepcional su pierna izquierda radiografiando pases milimétricos una y otra vez.
De nuevo, asistió en dos goles más, esta vez desde sendos saques de esquina.
Deseemos que el marfileño no se pare aquí. Que continue demostrando a algunos desmemoriados que como mínimo "es jugador de fútbol". Con sus limitaciones, como todos los jugadores del mundo, hasta Messi, o Xavi o Iniesta están limitados en alguna parcela de su juego, no son perfectos.

Pero aún con ellas, si Koffi Ndri Romaric es capaz de explotar sus virtudes, su juego es perfectamente válido para este Sevilla.
Evidentemente, el dibujo que se vio anoche no tiene porque ser ni definitivo ni absoluto.
Esto no es la panacea, no nos engañemos. Pero de lo que no cabe duda es que al fin, desde el banquillo se dio paso a otra alternativa, a otra vía para dominar los partidos propiciando que el daño que te pueda hacer el rival sea mínimo.
Hay vida sin Navas, sin Perotti, sin Capel. Y con ellos también.
En cualquier caso, como buen estratega, la confusión, el engaño, la astucia deben seguir siendo fieles compañeros de viaje.
En puertas, una nueva semifinal de copa del rey, otra más.
Tercera semifinal consecutiva.
Pero esa será otra partida.