Entre tormenta y tormenta y no me refiero solo a la climatológica, se hace necesaria algo de luz. Al menos yo necesito ver aunque sea solo un simple resplandor.En una semana donde en el plano personal una de esas tormentas, terrible tormenta ha azotado allá donde habitan los más profundos sentimientos del hombre, donde el alma se me ha quedado desnuda y fría como un témpano, tengo la necesidad de exteriorizar aunque sea en unas pocas palabras esta extraña sensación.
No corren buenos tiempos para nuestro Sevilla FC.
Tampoco para mi. Como diría el poeta, cualquier tiempo pasado fue mejor, "o casi".
Inevitablemente, este siempre vuestro blog, rincón de sentimientos, también se está viendo afectado.
Alguien de quien sus sabios consejos he tirado alguna que otra vez, mi querido padre, me inculcó desde muy pequeño que ante los problemas, por muy retórico que parezca, lo prioritario, lo inmediato debe ser siempre encontrar soluciones.
Y en esas estamos.
Desgraciadamente para todos, este Sevilla actual está dando muestras desde allá por el mes de Agosto que necesita perentorias soluciones ante los sucesivos problemas que le vienen acaeciendo desde entonces.
No voy a ser yo el que me posicione en que todo ello no se debe más que a la mala suerte.
Cuando las cosas no van bien, es síntoma de que algo no se ha hecho bien.
Cuando las cosas van mal, es síntoma inequívoco de que algo se ha hecho mal.
En cualquier caso y agarrándome al sabio consejo de mi padre, no queda otra que buscar soluciones.
Ninguna de las que se pongan en práctica es garantía de nada, pero si al menos debieran servir para tratar de cambiar la dolorosa dinámica en que paulatinamente se está viendo envuelta la Entidad donde al parecer ya nada vale.
Ya se sabe, si entra la pelotita mucho de esos problemas lo son menos.
Fichajes, tirar del filial, recuperar lesionados, (Navas y Luis Fabiano se antojan piezas fundamentales en este equipo) pero sobre todo, prioritario, recuperar algo de la otrora identidad, implicación, carácter perdido, llamenlo como quieran y que de no ser por el gigante de Mali, Frederick Kanouté cualquiera diría que este equipo jamás la tuvo.
No creo que la solución pase por estar mirándonos constantemente el ombligo.Yo estoy muy orgulloso de muchos de estos jugadores que tanta gloria nos dieron y ante ellos muestro el más profundo de los respetos, por muy malos vientos que soplen no concibo el que se les pierda por un solo instante.
Más no es menos cierto que recrearnos en ese glorioso ombligo no nos va a dar de comer.
Este Sevilla está todavía a tiempo de todo, incluso de tocar fondo, ese que el propio Manzano dice que todavía no se ha tocado. Yo no se como tomarme estas palabras.
Yo quisiera creer que si que se ha tocado fondo y que de ahí ya solo queda subir.
Lo deseo con todas mis fuerzas.
Mientras tanto, en épocas de vacas flacas, todo da la sensación de ir mal.
Solo un inciso: para determinada prensa sevillana, hasta en épocas de vacas gordas.
Todos tratamos de buscar culpables, responsables e incluso cabezas de turcos.
Dirigentes, dirección deportiva, entrenadores, jugadores, fichajes, etc...
Imagino que el tiempo dará y quitará razones y como suele ocurrir, pondrá a cada uno en su sitio.
En cualquier caso, el futuro más próximo se antoja incierto. Los objetivos del equipo para esta temporada, no le andan a la zaga.Para el mio, mi futuro, trataré de buscar viejos rescoldos que ayuden a calentar mi desangelada alma, ese alma sevillista.
Sería conveniente que todos tuviéramos presente algo que para la afición sevillista es indisoluble a su ADN.
Quiero pensar que de esa manera será más fácil sobrellevar esta travesía del desierto en la que nos encontramos, peaje imprescindible para la llamada transición.
Para los críticos, para los pelotas, para los incrédulos, para los que aún creen, para ti que perdiste la fe, recuerda: en mitad de la tormenta, "tu Sevilla".
PD: Mi eterna gratitud amiga.







Publicado porJuan Angel de Tena








